How does it feel to be on your own

Misoginia LatinaTerminé de leer el ejemplar número 87 de Misoginia Latina de Joaquín Linne, publicado por Funesiana. Crónica de caminos, lugares que recorrí en altri tempi o no-lugares, sitios que mutaron, que tienen los mismos nombres pero ya no son Potosí, La Paz, Cuzco, Lima, Cali, Máncora, Montañita, Chical, Quito, Bogotá… Nuevos tiempos, viajeros o turistas siglo XXI que van solos aunque acompañados, metidos cada uno en su propio ombligo. Cuerpos y almas inaccesibles, drogas al alcance de todos. La ilusión referencial: cronista es aquel que induce la sensación de transporte o transposición (al lector): estar ahí, ver con los ojos del otro, oler con la nariz del otro. Linne lo alcanza. En sus mejores momentos, logra trasmitir las impresiones fragmentadas de un viaje narrado por mail, en locutorios y cibercafés sudamericanos, para construir una crónica que es también novela de aprendizaje. La mujer, la soledad, las relaciones frágiles en tránsito, las comidas indigeribles, los contrastes en el hábito, la extrañeza, los encuentros de connacionales imbancables, de rubias de Belgrano vestidas de hippies que tejen macramé.  Pero claro, el narrador se descubre:  “Uno es lo que es: un argentino porteño de clase media – resentido pero algo sensible- con aires de universitario de Sociales que reniega de sus compatriotas de derecha y/o de mayor poder adquisitivo”. Y entonces: “estamos en lo mismo. Tratando de aprender, de bajar la misoginia, de espantar el miedo a la soledad”.

La recomiendo. Tiene 234 páginas, encuadernación en cartoné, cosido, con tapa dura cubierta con tela gabardina, según me explicó el propio Funes, y se consigue por 40 mangos on demand escribiéndole al editor desde acá.

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