El Tata

el tata luis leonardiAsí lo conocían en el Marchini, ese arroyo de agua escasa, apenas navegable si hay viento norte, que llega o sale al Sarmiento cerca del muelle La Esmeralda, ahí donde el río cambia de nombre quizá por un error de cartografía, como él mismo decía. Un isleño típico, o sea, alguien que no nació en la isla pero se aquerenció a tal punto que solo podían sacarlo con los pies para adelante y las botas (de goma) puestas. Leer más “El Tata”

De votos, chantas y fanáticos

La manera descarada con la que se manipula el voto, se utiliza el valor simbólico de los porcentajes y se engaña a los votantes sería razón suficiente para dejar de votar. Esto siempre lo supieron los anarquistas pero, pese a provenir de una tradición familiar ácrata, de todas maneras puse mi voto en la urna en varias ocasiones que me parecieron bisagras significativas en la historia argentina.

La primera vez que voté lo hice por Héctor Cámpora, en quien muchos -aun sin ser peronistas- depositamos la esperanza de dejar atrás los golpes militares, respetar la voluntad popular, incluído el derecho al regreso de Perón, y sobre todo-como creíamos algunos menos- el derecho a vivir en una democracia en la que podría avanzar el proceso revolucionario, la liberación nacional y social y viceversa. Cuatro meses después de esa votación estaba instalada en el gobierno la ultraderecha, con Perón flanqueado por López Rega y el aparato de la futura Triple A.

De los preparativos de esa operación ni nos enteramos: casi no se difundió el hecho de que a tres semanas del 11 de marzo del 73 y menos de dos meses antes de asumir, el presidente electo mantuvo una larga reunión, de contenido secreto, con Perón, López Rega y el dictador Francisco Franco en el Palacio del Prado de Madrid: la noticia pasó”desapercibida” (desaparecida) en tiempos de entusiasmo por la primavera camporista. ¿Qué habrán hablado estos que iban a decidir nuestros destinos con aquel asesino que en esos mismos años ordenaba la ejecución de disidentes mediante la tortura del garrote vil?

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24 de marzo: “Se equivocaban de departamento”

Por Osvaldo Lamborghini, rescatado en digital por Golosina caníbal:

El 24 de marzo (1976), los militares argentinos, y dale, tomaron el poder, o así, al menos: o así al menos -para decirlo todo- ellos lo creyeron. La verdad es que el poder lo tomaron los banqueros, los que, ¿los que?, como es tradicional en la Argentina, se pasan la vida rompiéndoles el (los) culos a los militares argentinos. Y gozan con ello: los militares argentinos y los banqueros (que se los cojen). Los militares. Argentinos, y los banqueros. Argentinos, y de cualquier otra nacionalidad, si es que existe -Dud, lo dudo- otra nacionalidad.

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Fractura expuesta

Paloma Salvatierra

Una fractura de rótula a causa de una caída por escalera (de un estante alto donde había ciertos libros), me tiene con una pierna inmovilizada por varias semanas… pero puedo atender el teléfono, como ocurrió con esta entrevista que me pidieron desde el programa -oh, el azar- “Fractura expuesta”. Es de la AM 530, me preguntaron sobre la cocina de Cerdos & Porteños y el audio se puede escuchar por acá. La ilustración es del blog Elogio del vacío de Paloma Salvatierra.

La utopía Malvinas (el deseo de unas islas)

Una charla entre amigos donde me preguntaron por mi posición sobre el tema, una invitación a cierta mesa redonda en la que preferí no participar, y la publicación de lo que algunos han llamado “una visión alternativa que supere el conflicto” (visión cuyo horizonte me parece limitado y se cierra en la idea de “gestión negociada de los recursos naturales”), me recordaron la charla “El deseo de unas islas”, en un encuentro sobre Política y Deseo del Sindicato de Journalistas de Sao Paulo, donde Néstor Perlongher criticó con ironía la guerra en las lejanas en 1982. Pero lo que él denominaba islotes desérticos en verdad están poblados (y no solo por humanos), de manera que hoy creo que ha llegado la hora de pensar en otro proyecto para Malvinas. Por ejemplo: Leer más “La utopía Malvinas (el deseo de unas islas)”

Pescados en la red

Descubrir que mi cuenta de Twitter -poco usada y quizá por eso vulnerable al hackeo- se vio sometida durante horas a que amigas, colegas y conocidos recibieran mensajes en mi nombre con enlaces a sitios no seguros, coincidió significativamente este domingo con la lectura de la nota de Juan José Mendoza en Ñ, “Nuevas avenidas del resentimiento” (en su versión original, “Ampliación del campo de batalla”) sobre los cambios en las relaciones entre internet y escritura en los últimos años, y los peligros –literales- de amenazas, acoso, discriminación e intolerancia a las que nos vemos expuestos en estas redes que nos conectan y atrapan. Leer más “Pescados en la red”